El
Tour de Flandes es una de las carreras más exigentes del ciclismo profesional, por duración, tensión constante, riesgos y la sucesión de muros y tramos adoquinados. Por eso, cada corredor del Top10 este año lo logró ofreciendo su mejor versión, incluido
Matej Mohoric, que pareció volver a su pico de forma justo en el momento ideal tras un tiempo sin alcanzarlo.
El Bahrain - Victorious se colocó bien cuando la carrera se rompió por primera vez bajo la presión del
UAE Team Emirates - XRG, algo que quizás le favoreció dado su historial en pruebas largas. “Fue a tope de principio a fin. Florian [Vermeersch] hizo un relevo enorme antes del Molenberg y partió la carrera. A partir de ahí fue una criba. Los más fuertes quedaron delante”, explicó Mohoric en una entrevista con Wielerflits.
Aunque la victoria fue inalcanzable frente a corredores como Tadej Pogacar y Mathieu van der Poel, el esloveno —que a su vez podía tener piernas— admite que no había manera de anticipar con éxito su ataque en el Oude Kwaremont. “Creo que íbamos agarrados como podíamos. Hoy me sentí realmente bien, pero esto es lo máximo que pude hacer.”
“Después del Molenberg tiraron fortísimo. Todos dábamos relevos, pero cuando te pones delante haces menos vatios que a rueda. Te mantienen siempre al límite. Es como ir contra una moto. Solo intentas sobrevivir.”
En meta, el veterano firmó una octava plaza en la carretera, llegando justo detrás de Florian Vermeersch y Jasper Stuyven, que también mostraron piernas excepcionales en el día.
París-Roubaix, una opción más favorable para Mohoric
Aun así, su actuación fue notable y el próximo domingo, en una carrera donde el pilotaje y los vatios puros pesan más que en
Flandes, Mohoric puede aspirar con realismo a algo más que un octavo puesto. Es una prueba a menudo caótica y donde la suerte cuenta, pero su quinto lugar en 2022 confirma que puede pelear por un resultado grande.
“Con previsión de viento de cara, va a ser interesante. Allí siempre hay caos, caídas, pinchazos, gente que vuelve. Es una carrera frenética, una que nos va un poco mejor a los mortales”, admite.
“Allí es más difícil soltar a los rivales que en estos muros. Así que ya veremos. Solo queremos terminar sin arrepentimientos. Seguiré corriendo con el corazón. Y orgulloso de competir al lado de estos campeones.”