Remco Evenepoel volvió a demostrar por qué es uno de los grandes especialistas del pelotón en los momentos decisivos.
El belga se proclamó campeón de Europa en carretera tras una carrera espectacular, marcada por su capacidad para leer la situación y atacar cuando prácticamente nadie esperaba un movimiento.
La acción que terminó siendo decisiva llegó en una zona poco habitual para lanzar un ataque: el avituallamiento. Evenepoel detectó el momento, aceleró con violencia y consiguió sorprender a varios de sus principales rivales. Solo
Giulio Ciccone fue capaz de reaccionar a tiempo, mientras Primož Roglič quedaba momentáneamente descolgado de la jugada.
Para
Marc Sergeant, analista de Het Nieuwsblad, aquella maniobra fue una muestra de inteligencia competitiva. El exciclista belga considera que Evenepoel supo interpretar perfectamente el escenario y aprovechar un instante de duda en el grupo. "Se ve cómo Evenepoel mira brevemente hacia atrás, siente el momento y ataca inmediatamente", explicó Sergeant.
Sin embargo, lo que parecía una victoria encaminada acabó convirtiéndose en un auténtico ejercicio de supervivencia. Ciccone no estaba dispuesto a colaborar plenamente y obligó al belga a asumir prácticamente toda la responsabilidad en cabeza. Y cuando el oro parecía asegurado, un error en la última curva estuvo a punto de cambiar por completo el desenlace.
Ciccone juega al 'catenaccio' y Evenepoel sobrevive al susto
Una vez formada la cabeza de carrera, la situación se complicó para Evenepoel. Ciccone evitó asumir el mismo protagonismo y, según la lectura de Sergeant, utilizó una estrategia eminentemente defensiva para intentar conservar sus opciones de victoria. "Ciccone jugó después un poco al catenaccio, como se dice en el fútbol. Evenepoel tuvo que hacer el 85 por ciento del trabajo",
señaló el analista para Wieler Revue.
El escenario todavía se volvió más delicado cuando otro corredor italiano intentó incorporarse desde atrás. La presencia de un segundo representante italiano aumentaba las posibilidades tácticas de Ciccone, mientras Evenepoel tenía que seguir tirando para evitar que la diferencia se redujera.
Pese a todo, el belga consiguió mantener la situación bajo control y llegó a los kilómetros finales con opciones claras de conquistar el maillot europeo. Entonces apareció el último gran sobresalto. En la curva final hacia la derecha, Evenepoel calculó mal la trazada y perdió momentáneamente el control de la situación.
Ciccone aprovechó inmediatamente el error y abrió un hueco de unos diez metros. Durante unos instantes, el oro europeo pareció escaparse de las manos del gran favorito. "Pensé que estaba acabado cuando Ciccone tomó diez metros", reconoció Sergeant, sorprendido por la reacción posterior del belga.
Evenepoel respondió con una aceleración fulminante en el momento exacto. Su capacidad para recuperar terreno en apenas unos metros resultó determinante y le permitió neutralizar la amenaza antes de cruzar la línea de meta. Para Sergeant, ese último movimiento resume perfectamente la calidad del nuevo campeón europeo.
El título también supone una importante reivindicación después de su decepcionante actuación en el reciente Mundial. Sergeant considera que una mala jornada en una cita de ese nivel adquiere una dimensión excesiva, pero cree que la nueva victoria permite compensar aquel resultado. "Puede pasar tener un mal día, pero si ocurre en un Mundial se magnifica muchísimo. Esto compensa mucho", afirmó.
Y el palmarés de Evenepoel continúa creciendo a una velocidad extraordinaria. Su triunfo europeo, conquistado después de una carrera en la que tuvo que asumir el peso de la persecución, resistir la estrategia defensiva de Ciccone y recuperarse de un error en la última curva, vuelve a poner de manifiesto la dimensión de un corredor que todavía tiene mucho margen para seguir haciendo historia.