El
Mundial de Montreal terminó dejando una sensación amarga para la
selección española femenina. Cuando el equipo afrontaba una de las citas más importantes de la temporada con
Paula Blasi como una de sus principales bazas, una sucesión de infortunios terminó condicionando por completo sus opciones. La catalana fue víctima de dos caídas y tuvo que abandonar después de haber conseguido regresar al pelotón tras la primera.
La mala suerte ya había golpeado a España antes incluso de que comenzara la carrera.
Sandra Alonso no pudo tomar la salida después del grave accidente sufrido durante el último entrenamiento, cuando chocó con otro ciclista. La selección perdió así a una de sus piezas antes de ponerse en marcha y tuvo que afrontar los 180,1 kilómetros de recorrido con una baza menos.
Blasi llegaba además al
Mundial con argumentos para asumir protagonismo. Había sido la mejor española en la contrarreloj, con una 18ª posición, y afrontaba la prueba en ruta con la intención de dar otro paso adelante. Sin embargo, la carrera se convirtió rápidamente en una sucesión de problemas para el combinado nacional.
Sara Martín también tuvo que lidiar con un contratiempo mecánico durante la jornada, al sufrir un pinchazo que la obligó a poner pie a tierra. Pudo continuar, pero España ya había perdido margen de maniobra antes de que llegara el golpe definitivo con Blasi.
Paula Blasi continúa tras la primera caída
El primer aviso para Paula Blasi llegó cuando todavía quedaban unos 110 kilómetros para la meta. Un enganchón mandó al suelo a la catalana, que tuvo que levantarse rápidamente y comprobar que podía continuar. Pese al susto, consiguió volver a subirse a la bicicleta y emprender la persecución.
La reacción de Blasi fue inmediata. La española se puso a trabajar para recuperar el terreno perdido y consiguió reincorporarse al pelotón después de varios kilómetros de esfuerzo. El accidente parecía quedar atrás y la líder española volvía a estar en disposición de afrontar el tramo decisivo junto al resto de favoritas.
Pero la tranquilidad duró poco. A falta de unos 94 kilómetros, una montonera en la parte trasera del pelotón implicó a numerosas corredoras. Esta vez Blasi volvió a quedar atrapada en la caída y las consecuencias fueron mucho más graves.
La catalana permaneció varios minutos en el suelo mientras recibía atención de los servicios médicos. Poco después se confirmó su abandono. Aunque las imágenes posteriores mostraron a Blasi nuevamente sobre su bicicleta y entrando a boxes, el
Mundial había terminado para una de las principales esperanzas españolas.
La selección española, obligada a modificar el plan de carrera
La caída de Blasi tuvo un peso especial por el papel que estaba llamada a desempeñar en Montreal. La catalana afrontaba la prueba como una de las principales opciones de la selección para luchar por las posiciones delanteras en un recorrido de 180,1 kilómetros diseñado para las corredoras más resistentes.
Su ausencia obligó al resto del equipo a modificar sobre la marcha una estrategia que había quedado debilitada desde antes de la salida. España ya había perdido a Sandra Alonso y, con Blasi fuera de carrera, debía buscar nuevas alternativas para intentar mantenerse en la pelea.
Mireia Benito fue una de las corredoras que intentó tomar la iniciativa. La española protagonizó una intentona junto a Sara Casasola y Antonia Niedermaier, aunque el pelotón reaccionó rápidamente y terminó neutralizando el movimiento.
También Mavi García tuvo que asumir un papel importante durante la carrera, mientras Sara Martín y Usoa Ostolaza completaban un equipo que veía cómo sus opciones se reducían a medida que avanzaban los kilómetros. La selección se encontró así obligada a competir en un escenario completamente distinto al previsto.
El golpe definitivo llegó demasiado pronto para un equipo que había acudido a Montreal con ambición. La ausencia previa de Alonso, el abandono de Blasi y los problemas sufridos por Martín terminaron convirtiendo el Mundial en una carrera marcada por la mala suerte para España. En apenas unas horas, el combinado nacional pasó de preparar una batalla con sus principales cartas a tener que rehacer sus planes sobre la marcha.