Benjamín Noval ya tiene su primer maillot arcoíris. El asturiano se proclamó campeón del mundo júnior de contrarreloj en
el Mundial de Montreal después de completar una actuación de enorme nivel y superar a todos sus rivales en una prueba marcada por la dificultad técnica del recorrido.
El corredor español llegaba a esta
cita mundialista con la ambición de luchar por las medallas, aunque él mismo reconocía que no tenía completamente claro que el oro estuviera a su alcance. Finalmente, consiguió dar un paso más y convertir una posibilidad en realidad.
"Era un objetivo desde el principio de la temporada, pero para la crono no tenía tan claro que tenía estas posibilidades. Sabía que era posible, pero aún no me lo creo y estoy asimilándolo todavía", explicó Noval tras cruzar la línea de meta en declaraciones a Teledeporte.
El triunfo tiene además un significado especial para el joven asturiano y su familia. Después de una temporada de trabajo específico, especialmente durante las últimas semanas, Noval encontró en Montreal la recompensa perfecta y consiguió cumplir uno de los grandes objetivos que se había marcado desde el inicio del año.
Una preparación que dio sus frutos
Noval explicó que la victoria es consecuencia de un trabajo que comenzó muchos meses atrás, pero que se intensificó durante la parte final de la temporada. El asturiano preparó de manera específica la contrarreloj y llegó a Montreal con mejores sensaciones que en anteriores citas.
"Llevamos trabajando en ello toda la temporada, sobre todo esta última parte de la temporada, así que preparé mucho mejor la crono y este
Mundial", señaló el nuevo campeón del mundo. Esa preparación terminó siendo decisiva para afrontar una prueba en la que cada detalle podía marcar diferencias.
El recorrido tampoco se lo puso fácil. La presencia de numerosas curvas convirtió los primeros kilómetros en un ejercicio de precisión y obligó a los corredores a asumir riesgos controlados. Noval optó inicialmente por una estrategia conservadora para evitar cualquier error que pudiera comprometer sus opciones.
"Al principio notaba que había salido un poco demasiado conservador porque había muchas curvas y tampoco quería tener alguna caída", reconoció. Sin embargo, esa precaución inicial no impidió que posteriormente pudiera encontrar su mejor ritmo y comenzar a marcar diferencias.
Una vez superada la parte más técnica, Noval cambió completamente el enfoque. "Después, una vez salí al terreno favorable, ya a tope hasta meta", explicó. El asturiano aprovechó entonces el terreno para acelerar y terminar de construir una victoria que le permite cerrar su etapa júnior con uno de los mayores premios posibles.
El título también supone una revancha personal después de lo ocurrido el año anterior. "Después del año pasado yo creo que ya había que conseguirlo y, bueno, al final fue posible", afirmó. Con solo 17 años, Noval confirma así su enorme potencial y añade un arcoíris a una temporada que ya había dejado numerosas señales de su calidad.
El próximo paso será todavía más importante. La próxima temporada dará el salto al World Tour con
Netcompany INEOS, pero antes de afrontar ese nuevo desafío podrá disfrutar de un título mundial que llevaba meses persiguiendo. Montreal ya forma parte de su historia y, como él mismo admitió después de la carrera, todavía necesita tiempo para asimilar que es campeón del mundo.