Ion Izagirre, antes de su adiós: "No era el final que tenía pensado, pero me despediré sobre la bicicleta

Ciclismo
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Ion Izagirre afrontará este sábado Il Lombardía como la última carrera profesional de una trayectoria de 16 años. El guipuzcoano estuvo a punto de quedarse sin el final que había imaginado después de sufrir una caída entrenando que le provocó una fractura en el radio, pero finalmente decidió viajar a Italia para despedirse sobre la bicicleta.
El corredor reconoce que los últimos días han estado marcados por la tristeza. Tenía previsto disputar Agostoni, Tre Valli Varesine y Lombardía, pero la caída trastocó sus planes. Finalmente, pudo apurar los plazos y estará en la salida de una prueba que servirá para poner punto final a una carrera en la que ha conseguido victorias de enorme valor.
Su último triunfo, además, llegó en un momento especialmente emotivo al coincidir con el cumpleaños de su hijo. Izagirre se marcha con la satisfacción de haber podido volver a disfrutar de su mejor nivel, después de varias temporadas condicionadas por las lesiones y las caídas.
Ahora afronta una nueva etapa lejos del ciclismo profesional. No tiene previsto convertirse en director ni preparador y quiere recuperar el tiempo con su familia. Sus tres hijos son una de las principales razones que le han llevado a cerrar esta etapa y mirar hacia una vida mucho más tranquila.

"Acabar así no era lo que tenía pensado"

La caída se produjo mientras entrenaba solo, después de que la lluvia dejara el asfalto mojado. En una bajada perdió el control de la bicicleta y apoyó la mano contra el suelo. El resultado fue una fractura en la zona del radio que puso en peligro su despedida.
"Estaba con tristeza. No sé cómo definirlo, pero un poco triste", reconoce Izagirre a Diario Marca sobre aquellos días. Mentalmente, quedarse fuera de las últimas carreras de su carrera profesional era mucho más duro que el propio golpe físico.
El corredor tenía previsto competir en Italia y despedirse al máximo nivel. "Acabar la vida deportiva así, un poco truncado físicamente, no es lo que tenía pensado", explica. Por eso, decidió viajar finalmente a Lombardía, aunque sabe que no llegará en las condiciones que habría deseado.
Su última victoria le ha permitido, al menos, cerrar el ciclo con un recuerdo especial. "La última carrera profesional la he ganado, y eso no está al alcance de todos", afirma. Aun así, necesitaba completar la despedida encima de la bicicleta y delante del pelotón.
Ion Izagirre, ciclista español
Ion Izagirre, estrella de Cofidis

Aprendizaje constante cada temporada

Izagirre considera que su buen rendimiento reciente no responde a un cambio concreto en su preparación. "No tengo una cosa que haya cambiado y que haya funcionado. He intentado todos los años hacerlo lo mejor posible", explica el guipuzcoano.
A lo largo de su trayectoria ha vivido temporadas muy diferentes, condicionadas por la salud, las caídas o el estado de forma. Para él, cuando todo empieza a funcionar, los resultados generan confianza y permiten entrar en una dinámica positiva difícil de detener.
En 2026 encontró precisamente esa dinámica desde el inicio de la temporada. Las buenas sensaciones le permitieron recuperar la motivación y disfrutar nuevamente de la competición. La victoria que consiguió recientemente terminó de confirmar que podía despedirse con un sabor de boca extraordinario.
Pese a ello, no se planteó cambiar de opinión sobre su retirada. Incluso recibió propuestas para continuar un año más, pero su decisión estaba tomada. "Cuando decides una cosa, creo que hay que hacer cuenta con eso y seguir adelante", sentencia.

"Me hace falta estar en casa"

El futuro de Izagirre todavía está por definir. El corredor reconoce que siente cierto vértigo ante la nueva vida que comenzará después de Lombardía, pero no quiere precipitarse. Su prioridad será descansar y recuperar el tiempo perdido con los suyos.
"No tengo ningún proyecto a corto plazo en mente. Solo quiero estar un poco en casa, con los amigos, que es lo que me piden ahora el cuerpo y la mente", explica. Después de tantos años condicionado por entrenamientos, concentraciones y viajes, necesita recuperar una rutina diferente.
Tampoco contempla continuar dentro del pelotón como director, preparador o auxiliar. "No tengo pensado seguir esa vida dentro del pelotón", afirma. Los días fuera de casa son precisamente lo que quiere dejar atrás después de tantos años.
La familia pesa especialmente en esa decisión. "Tengo tres hijos que van creciendo muy rápido y me hacen falta ellas, y a ellas también les hago falta yo", explica. Su objetivo ahora es acompañarlas, participar en su educación y disfrutar de una vida que durante años estuvo condicionada por el calendario profesional.

Tadej Pogacar, un ciclista inalcanzable

Izagirre también deja su visión sobre la generación actual y, especialmente, sobre Tadej Pogacar. El guipuzcoano considera que el esloveno está un escalón por encima incluso dentro de un grupo de corredores extraordinarios.
"Hay muchos nombres: Van der Poel, Remco, Vingegaard, Van Aert, Pidcock... Esta gente son superclases, pero después está Pogacar", señala. Izagirre evita afirmar que sea el mejor de todos los tiempos porque no pudo vivir las épocas de Eddy Merckx o Bernard Hinault.
Lo que sí tiene claro es que Pogacar ha alcanzado una dimensión extraordinaria. "Corre todo el año, cualquier carrera, igual que sea pavé, que sea de una semana, San Remo, Lombardía o el Tour. Te gana y cómo te gana", explica.
Para Izagirre, la mayor diferencia está en la variedad de formas con las que puede imponerse. "Es bueno en todo y no tiene ningún punto débil. Lo hace todo fácil", resume. Después de 16 años en el pelotón, el guipuzcoano se marcha con la certeza de haber compartido carretera con una generación histórica y con el privilegio de poder despedirse haciendo aquello que más ha disfrutado: competir.
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