Héctor Álvarez ya tiene la mirada puesta en los grandes escenarios del ciclismo profesional.
El campeón de Europa sub-23 afrontará en 2027 su primera temporada en el WorldTour con
Lidl-Trek, una nueva etapa en la que quiere aprender de los mejores, ayudar a los líderes de su equipo y empezar a construir su propio camino hacia las victorias profesionales. Entre sus grandes deseos figuran tres de los monumentos más prestigiosos del calendario:
Milán-San Remo, el
Tour de Flandes y la
París-Roubaix.
El ciclista español, que atendió a
MARCA durante el Memorial Clavero, llega a esta nueva etapa después de cerrar su temporada con una victoria en la París-Tours sub-23. Un resultado que le permitió estrenar de la mejor manera posible su maillot de campeón continental y poner el broche a un año de crecimiento. Ahora, su objetivo es trasladar parte de ese rendimiento a la categoría profesional, aunque es consciente de que el proceso de adaptación será fundamental.
El salto al WorldTour supone un cambio importante para Álvarez, que aterriza en una estructura con corredores de primer nivel y aspiraciones ambiciosas. Por eso, aunque no esconde su deseo de conseguir una victoria profesional durante 2027, entiende que su primera misión será adquirir experiencia en las grandes carreras y ponerse al servicio de sus compañeros más importantes.
«Me gustaría ganar una carrera profesional», reconoce al hablar de sus objetivos para la próxima temporada. Es una ambición concreta, pero no incompatible con la prudencia que exige su estreno en la máxima categoría. El español sabe que tendrá que aprender a desenvolverse en escenarios diferentes y adaptarse a un calendario mucho más exigente.
«Es una temporada en la que tengo que aprender mucho, aprender a correr las grandes carreras, como los monumentos, y ayudar a los líderes», explica. En ese proceso, Álvarez tendrá cerca a ciclistas de referencia para el tipo de pruebas que más le atraen, como Filippo Ganna y Mads Pedersen, dos nombres que representan el nivel al que aspira a acercarse.
La posibilidad de compartir equipo con corredores de ese perfil supone una oportunidad para mejorar tanto en la lectura de carrera como en la capacidad para competir en pruebas de máxima exigencia. El español no llega al Lidl-Trek con la obligación de asumir inmediatamente responsabilidades de líder, sino con la intención de aprovechar cada oportunidad para crecer dentro de una de las estructuras más potentes del pelotón.
Héctor Álvarez, perla de Lidl-Trek.
San Remo, Flandes y Roubaix, entre sus grandes objetivos
Si hay un terreno que despierta especialmente la ilusión de Héctor Álvarez, ese es el de las clásicas. El campeón de Europa sub-23 ya tiene identificadas varias carreras en las que le gustaría participar durante su primera campaña profesional, aunque su presencia dependerá de la planificación definitiva del Lidl-Trek.
«El Opening Weekend y me gustaría estar en San Remo, Flandes y Roubaix», señala al hablar de sus preferencias para el calendario de 2027.
La lista incluye algunas de las citas más emblemáticas del ciclismo internacional. Milán-San Remo, el Tour de Flandes y la París-Roubaix representan desafíos muy distintos, pero todos exigen una combinación de resistencia, colocación, capacidad táctica y experiencia que Álvarez espera empezar a adquirir desde su primera temporada en el WorldTour.
Su intención, por tanto, es entrar cuanto antes en contacto con las carreras que pueden marcar su futuro deportivo. Sin embargo, todavía deberá conocer qué calendario le asigna el equipo y qué oportunidades tendrá para competir junto a sus principales referentes.
En cambio, las grandes vueltas no parecen formar parte de sus planes inmediatos. «Hemos hablado en la concentración y, en principio, no haremos ninguna», explica. Su estreno profesional estará centrado en seguir creciendo, familiarizarse con las exigencias del calendario y encontrar su espacio dentro de una plantilla con múltiples opciones para disputar resultados.
Un Lidl-Trek ambicioso que quiere plantar cara a Pogacar
Las primeras sensaciones de Álvarez dentro del equipo son positivas. El español destaca el ambiente de trabajo y la calidad de una plantilla que afrontará 2027 con grandes expectativas. «Hay un ambiente muy bueno de trabajo. Sabemos que va a ser un año muy importante, en el que el equipo ha apostado mucho por corredores muy buenos», afirma.
El objetivo colectivo también está claro. «Nos vamos a juntar como una familia para poder ser el mejor equipo del mundo», asegura el joven corredor, que considera que la profundidad de la plantilla puede convertirse en una de las principales fortalezas de Lidl-Trek.
La presencia de numerosos ciclistas capaces de asumir responsabilidades en diferentes carreras permitirá al equipo disponer de alternativas y afrontar las grandes citas con ambición. Álvarez ve esa abundancia de talento como una ventaja que deben aprovechar desde el inicio de la temporada.
«Somos un equipo muy fuerte y tenemos que aprovecharlo», sostiene. Y cuando se plantea el reto de competir contra Tadej Pogacar, el español no renuncia a la ambición colectiva: «No tenemos a Pogacar, pero con un equipo tan fuerte podemos empezar a hacerle cara».
Sus palabras reflejan la confianza que existe dentro de la estructura, aunque el propio Álvarez tiene claro que su contribución deberá construirse paso a paso. Antes de pensar en grandes victorias, tendrá que aprender de sus compañeros, cumplir con sus funciones y aprovechar las oportunidades que aparezcan durante el calendario.
El orgullo de un campeón que mira al futuro del ciclismo español
El maillot de campeón de Europa sub-23 representa para Álvarez mucho más que un resultado. Es la recompensa al trabajo realizado durante una temporada en la que consiguió consolidarse entre los jóvenes más destacados de su categoría. «Sientes orgullo y satisfacción por todo el trabajo que has hecho», explica.
El calendario le dejó pocas oportunidades para lucir esa prenda antes de terminar el curso, pero la victoria en la París-Tours sub-23 le permitió despedir la temporada con una imagen especial: celebrando un triunfo con los colores que distinguen al campeón continental.
Su participación en el Memorial Clavero también tuvo un componente personal. Durante la jornada en Madrid, compartió kilómetros con niños que empiezan a practicar ciclismo y pudo reencontrarse con compañeros a los que apenas ve durante la temporada. Además, la cita le permitió recordar el apoyo que recibió de Dani y Spiuk durante sus años como cadete y juvenil.
El contacto con los más jóvenes le llevó a reflexionar sobre la evolución del ciclismo español y los resultados que está consiguiendo su nueva generación. «La constancia y el trabajo que estamos haciendo desde las bases están trayendo a tanta gente y tan buena que estamos consiguiendo todos estos resultados», señala.
Héctor Álvarez ya ha completado una parte importante de ese recorrido, con el título europeo y una victoria internacional sub-23 como credenciales antes de dar el salto al WorldTour. Ahora le espera un escenario diferente, con nuevas responsabilidades y la posibilidad de medirse a los mejores corredores del mundo.
Su primera gran meta es clara: ganar una carrera profesional. En el camino, le gustaría descubrir monumentos como San Remo, Flandes y Roubaix, aprender junto a Filippo Ganna y Mads Pedersen y contribuir a las aspiraciones de Lidl-Trek. El siguiente paso de su progresión comenzará en 2027, en una temporada que afronta con ambición, pero también con la conciencia de que todavía tiene mucho por aprender.