El dato que ilusiona a Ben Healy antes del Mundial: “Puede mantener esfuerzos de alta potencia con mucha fatiga”

Ciclismo
viernes, 25 septiembre 2026 en 14:36
Ben Healy
El Mundial de Ciclismo de Montréal 2026 tendrá el domingo un escenario conocido para Ben Healy. El irlandés ya pudo probar hace menos de dos semanas el mismo terreno en el GP de Montréal y, más allá de su octavo puesto, los datos de aquella carrera permiten hacerse una idea del nivel de esfuerzo necesario para estar en la pelea por las medallas.
Healy, tercero en el Mundial del año pasado en Ruanda por detrás de Tadej Pogacar y Remco Evenepoel, fue uno de los grandes protagonistas de la carrera canadiense del 13 de septiembre. El corredor del EF Education-EasyPost atacó desde el grupo delantero junto a Maxim Van Gils y Adam Yates y posteriormente consiguió marcharse en solitario cuando todavía quedaban menos de 20 kilómetros.
El irlandés mantuvo el liderato hasta la subida final a Camilien-Houde. Allí, Paul Seixas lanzó una aceleración que terminó con la aventura de Healy, mientras que posteriormente Isaac del Toro alcanzó al francés en la cima y acabó imponiéndose al sprint en la Avenue du Parc. Healy, después de una jornada de enorme desgaste, terminó octavo.
Pero el resultado final es solamente una parte de la historia. El análisis de los datos registrados por TrainingPeaks y estudiados por su entrenador, Jacob Tipper, permite observar hasta qué punto tuvo que llevar su cuerpo al límite. Información de los compañeros de Domestique.

Más de cinco horas y 70 minutos por encima del umbral

Healy completó el GP de Montréal en 5 horas y 13 minutos, con una potencia normalizada de 334 vatios. Durante la carrera acumuló además 70 minutos por encima de su potencia umbral funcional, una cifra que refleja la intensidad de una prueba en la que los esfuerzos estuvieron constantemente intercalados con momentos de recuperación.
El irlandés superó los 5.000 kilojulios de trabajo y fue capaz de mantener cifras muy elevadas incluso cuando la carrera ya estaba completamente lanzada. Entre sus esfuerzos destacan 600 vatios durante un minuto, cinco minutos a 443 vatios y 20 minutos a 338 vatios.
Y todavía hubo margen para otro dato significativo: su pico de potencia en la parte final de la carrera alcanzó los 984 vatios.
Precisamente esa capacidad para producir grandes esfuerzos cuando la fatiga ya se ha acumulado puede convertirse en uno de los principales argumentos de Healy en el Mundial.

Montreal ya mostró una de sus principales virtudes

El recorrido del Mundial será diferente al del GP de Montréal, aunque ambos comparten buena parte del escenario. La principal diferencia estará en la distancia: la prueba mundialista tendrá 273,7 kilómetros, casi 60 kilómetros más que la carrera disputada el 13 de septiembre.
A cambio, el recorrido del Mundial presenta menos desnivel acumulado. Esa combinación entre una distancia mucho mayor y una menor cantidad de ascensión puede transformar la naturaleza de la carrera y favorecer a los corredores capaces de conservar fuerzas y seguir produciendo potencia cuando el resto ya acumula un enorme desgaste.
Ese es precisamente el aspecto que Jacob Tipper considera especialmente interesante en el caso de Healy. El técnico del EF considera que el Mundial será una carrera marcada por la resistencia y la capacidad de llegar con suficiente energía a los kilómetros decisivos.
“Los Mundiales normalmente son una carrera de resistencia, por eso tienden a favorecer a ciertos corredores. Será interesante ver qué influencia tiene el aumento de la distancia con menos desnivel en el Mundial”.
La actuación de Healy en el GP de Montréal constituye, por tanto, una referencia especialmente útil. Allí ya demostró que puede mantenerse competitivo después de más de cinco horas de competición y afrontar esfuerzos de enorme intensidad cuando la carrera está completamente seleccionada.
Ben Healy, en el Mundial de Ciclismo
Ben Healy, ciclista irlandés

Un Mundial todavía más largo

El gran interrogante será comprobar cómo traslada esas capacidades a una carrera de 273,7 kilómetros. La distancia obligará a gestionar mejor los esfuerzos y hará que la selección definitiva pueda llegar mucho más tarde.
Healy tendrá además unas condiciones diferentes respecto a las que afrontó en el GP de Montréal. Tipper apunta que el irlandés debería llegar en un estado mejor, tanto por haber acumulado más entrenamiento como por haber reducido el impacto del jet lag.
“Ben debería estar en una situación mejor. Se verá menos afectado por el jet lag y tendrá más buen entrenamiento en las piernas”, explicó Tipper.
Los números de Montreal no garantizan un resultado en el Mundial, pero sí dejan una referencia clara: Healy ya ha demostrado en este mismo escenario que puede soportar una carrera extremadamente larga, mantener esfuerzos de alta potencia con mucha fatiga y seguir siendo competitivo en los kilómetros finales. El domingo tendrá que llevar esas mismas capacidades todavía más lejos.
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