El ciclismo
femenino catalán pierde a uno de sus equipos de referencia. El Massi Baix Ter pone fin a su trayectoria después de ocho temporadas de actividad, condicionado por una situación económica que ha terminado haciendo inviable su continuidad. La desaparición afecta tanto a su conjunto profesional, el Massi Baix Ter Women’s Team, como a su estructura de formación, el Baix Ter Women’s Academy, dos proyectos que durante años sirvieron de plataforma para ciclistas que aspiraban a dar el salto al máximo nivel.
La noticia supone un golpe para el ciclismo femenino, especialmente en Cataluña, donde el conjunto ampurdanés se había consolidado como una referencia para las corredoras que buscaban continuar su progresión después de la etapa formativa. Entre las ciclistas que pasaron por sus filas destacan
Mireia Benito y
Paula Blasi, dos nombres que posteriormente dieron
el salto a estructuras de mayor nivel. En total, más de 16 corredoras formadas en el equipo han llegado a conjuntos del
WorldTour a lo largo de sus ocho temporadas.
La decisión llega después de varios años en los que el equipo tuvo que afrontar un presupuesto cada vez más ajustado, mientras aumentaban los costes de competir. Sergi Güell, presidente del Massi Baix Ter, explicó a Mundo Deportivo que la situación se había vuelto difícil de sostener, tanto por las limitaciones económicas como por las exigencias deportivas de una estructura que aspiraba a competir internacionalmente.
«Han sido un cúmulo de situaciones. Creamos un equipo para competir a nivel internacional, pero cada año nuestro presupuesto iba a menos y los costes subían. Íbamos a las carreras con una mano delante y otra detrás y así no se podía competir a nivel mediático y deportivo», reconoció Güell.
La estructura competía en categoría nacional después de descender en 2024 y manejaba un presupuesto aproximado de 95.000 euros. En su plantilla contaba con 11 ciclistas en el primer equipo y otras 15 en el conjunto de formación. Aunque todavía existía la posibilidad de prolongar la actividad durante una temporada más mediante nuevos ajustes, la dirección decidió que no merecía la pena continuar en esas condiciones.
El presidente fue especialmente contundente al explicar la falta de respaldo económico del sector privado, que considera determinante para entender el desenlace. «Si hiciéramos equilibrios podríamos seguir una temporada más, pero así no queremos seguir. No podíamos vivir solo de abrazos y nadie ha acabado poniendo el dinero. La Administración siempre ha puesto lo máximo de su parte. La Diputació de Girona siempre nos ha ayudado. La Generalitat de Catalunya siempre ha sido más inestable. Siempre nos han ayudado más o menos y está claro que nosotros siempre queremos más, pero el sector privado no ha podido entrar nunca».
Paula Blasi, estrella del ciclismo femenino.
Sus palabras reflejan las dificultades que ha afrontado el proyecto para mantener una estructura competitiva con recursos limitados. Pese a los apoyos institucionales recibidos, la ausencia de una mayor inversión privada ha impedido garantizar la continuidad de un equipo que había conseguido hacerse un hueco en el calendario y ofrecer oportunidades a las ciclistas que buscaban profesionalizarse.
Un trampolín para las jóvenes ciclistas
Durante sus ocho temporadas, el Massi Baix Ter desempeñó una función que iba más allá de competir. Su estructura permitió a numerosas corredoras seguir desarrollándose y buscar oportunidades en equipos de mayor categoría, en un contexto en el que dar el salto al profesionalismo puede resultar complicado. La presencia de un primer equipo y de una academia facilitaba la continuidad entre la formación y la competición de alto nivel.
Los casos de Paula Blasi y Mireia Benito representan ese recorrido. Ambas pasaron por la estructura catalana antes de continuar sus respectivas carreras en otros equipos. El hecho de que más de 16 ciclistas hayan alcanzado conjuntos del WorldTour tras pasar por el Massi Baix Ter da una idea de la importancia que había adquirido como plataforma para el talento femenino.
La desaparición de sus dos equipos deja, por tanto, un vacío en el ciclismo catalán. No solo desaparece una formación que competía en el calendario nacional, sino también un espacio que ayudaba a las corredoras a dar sus primeros pasos hacia el profesionalismo y a construir una trayectoria deportiva más allá de las categorías de base.
Consciente de las consecuencias de la decisión, la dirección comunicó con antelación a las ciclistas que el proyecto no continuaría, para que pudieran buscar nuevos equipos y reorientar sus carreras. Mientras tanto, los responsables intentaron encontrar alternativas que permitieran mantener viva la estructura, aunque finalmente no lograron reunir los recursos necesarios.
Ocho temporadas que el presidente espera que no sean el final definitivo
Pese al cierre, Güell no descarta que el proyecto pueda encontrar una nueva oportunidad en el futuro. La desaparición del Massi Baix Ter pone fin a su actividad actual, pero el presidente mantiene la esperanza de que la iniciativa pueda recuperarse si cambian las circunstancias económicas.
«A ver si en vez de un punto y final es un punto y seguido», señaló, dejando abierta la posibilidad de que el final de esta etapa no implique necesariamente la desaparición definitiva del proyecto.
Por ahora, el desenlace es una mala noticia para el ciclismo femenino catalán. Tras ocho temporadas intentando ofrecer una vía de acceso al profesionalismo y consolidarse como una referencia para las jóvenes corredoras, el Massi Baix Ter se ve obligado a cerrar por la falta de financiación suficiente. Su legado queda ligado a las ciclistas que ayudó a formar y a una labor que permitió a más de una quincena de corredoras alcanzar el WorldTour, pero su desaparición vuelve a poner de manifiesto las dificultades que afrontan las estructuras femeninas para sostenerse económicamente a largo plazo.